Escribir el final de una historia suele ser lo más difícil ya que el final es lo que más queda en el recuerdo. Cuántas veces habré oido que un mal final ha estropeado una gran historia...
El caso es que incluso hoy, después de dos días aclimatándome a Inglaterra, todavía siento un gran respeto al mirar mi inconcluso blog y saber que tengo que escribir una última entrada. Ya estoy instalado definitivamente en mi cuarto en la acogedora casa de Xavi y Melina, e incluso he hecho tareas como ir a la compra, abrirme una cuenta, comprarme una tarjeta de teléfono inglesa, etc... Pero hasta ahora no he encontrado las fuerzas para sentarme y escribir...
De fondo suena la
107.7 alemana (por internet). Supongo que ya conocéis mis tendencias nostálgicas :) Y afuera hace un día nublado, que es de agradecer en este país porque llueve incluso más que en Alemania (donde me han comentado que ya lleva unos días nevando). Así que sin demasiadas tareas que hacer de momento, hasta que me incorpore el lunes, pondré hoy un punto y final a este largo viaje.
Poco imaginaba yo hace dos años hasta qué punto dos años fuera me harían cambiar... A pesar de que en la foto de portada la única diferencia es un Angel un poco más viejo, en el interior se han producido cambios abismales. Al salir de casa, era un chiquillo que abandonaba por primera vez el refugio paternal, y a Inglaterra ha llegado un adulto, no sólo por haber podido vivir de forma independiente, sino adulto en el sentido más amplio de la palabra. He conocido realidades y culturas en dos años que mucha gente que no se mueve de su país a lo mejor no llegará a conocer. Y eso me ha hecho pensar en términos mucho más amplios. A ese tipo de adulto me refiero.
Desde los primeros meses la fusión de culturas fue un choque constante en mi mente contra mis creencias y pensamientos preconcebidos. Inglés, un poco de alemán, y chapurreos en muchos otros idiomas. Encuentros con gente igual de perdida que tú, pero provenientes de otros mundos, otras realidades.
Esos primeros meses vivimos en nuestra burbuja erasmus, ya que a pesar de ser tan diferentes, todos teníamos en común el haber llegado a un país extraño lleno de gente extraña. Supongo que el hecho de estar en una situación tan parecida nos hacía obviar que en realidad nosotros también eramos extraños entre nosotros...
En seguida se empezaron a hacer grupos y a encontrar la gente más afín. Los primeros viajes y descubrimientos. ¡Cuánto hay por ver! El otro día leí en El sentido de la vida
una carta que había escrito el autor del blog a un joven de 17 años en la que le recomendaba viajar todo lo que pudiera. No podría estar más de acuerdo con eso.
Cuando regresas a casa te encuentras en un lugar completamente diferente.
Esa es la frase que resume casi todo lo que intento transmitir con estas palabras. Que agradable coincidencia el haberla encontrado estas mismas fechas.
El segundo año en alemania fue un año de más integración. Por fin el alemán dejaba poco a poco de ser un problema, y empecé a conocer alemanes a medida que salía de mi burbuja erasmus. Las prácticas de empresa en alemán me abrieron del todo los ojos a la realidad alemana. Y realmente vi cómo se puede vivir todo un año en un país sin realmente integrarte en su cultura. Así que el segundo año fue un reencuentro.
Este año también ha sido un año de redescubrimientos. Gente nueva llegó, y volvió a llegar este septiembre. Y incluso más de tres veces he repetido las mismas experiencias, viéndolas cada vez con distintos ojos, pero disfrutando siempre de ellas. A lo mejor a algunas personas les gustan las experiencias básicamente por la experiencia en sí. Pero yo he descubierto que soy una persona que disfruta de las experiencias en la medida en que disfrute de la gente que me acompaña.
Y esto me permite hablar de toda la gente que he conocido. No los voy a mentar aquí a todos, porque nadie se leería esto, pero baste con decir que las personas que saben que han sido en cierta manera importantes para mi, se sentirán identificadas con este relato de la misma manera que yo me siento agradecido de haberlas conocido. Estos dos años no hubieran sido lo mismo sin haber conocido a gente tan maravillosa.
Me quedan muchas más cosas que decir, pero no quiero hacer una entrada kilométrica, así que resumiré lo restante en unas pocas palabras.
Quiero agradecer a todos los que han seguido este blog su interés y en algunos casos participación. Gracias a todos los que habéis ido dejando comentarios porque me habéis dado fuerzas para seguir esciribendo.
No descarto seguir contando mis peripecias, porque seguro que me pasan cosas curiosas en estos tres meses y quién sabe lo que pasará más adelante, pero de momento no tengo ninguna intención inmediata de empezar otro relato. El propósito de este blog ha sido cumplido y me siento satisfecho de la imagen que ha quedado reflejada aquí.
Así que no me resta más que despedirme. Hasta siempre :)